sábado, 22 de abril de 2017

Nuevo poemario.

Para celebrar la víspera del Día del Libro, hoy tuve la epifanía sobre cómo comenzar un nuevo poemario que me andaba rondando la cabeza desde hacía tiempo y cuya fuente principal de inspiración sería una serie de acontecimientos que acaecieron después de que publicara el anterior, El lamento de las montañas y, como es lógico, no pudieron influir en la composición de este. Tengo un cuaderno que adquirí en el Museo del Louvre y que me parece muy adecuado a este respecto. La poesía, para mí, requiere en principio de papel y bolígrafo, es lo bastante íntima para ello; de hecho, su condición íntima es la principal razón por la que yo continúo esta senda. Y no me considero propiamente un poeta aunque, en realidad, este sería mi tercer poemario. ¿El primero? Demasiado íntimo, de hecho, para que lo saque a la luz. ¿Algún día, quizá? Y, al margen de estas series de poemas trenzados por una unidad temática superior, también hay que tener en cuenta todos aquellos que había escrito con anterioridad, algunos de los cuales han ido apareciendo en este blog. Con que alguno de ellos merezca la pena, me daré por satisfecho y, por ahora, la reacción al poemario de las montañas ha sido buena. Tal vez el lunes libere algunos en el evento literario que se celebrará en mi facultad. La poesía está mejor así, liberada. Y no descarto que pueda ir colgando las composiciones del próximo poemario en este espacio, aunque solo sea por insuflarle un poco de vida. Si no colgué las del anterior ello se debió no a que tuviera previsto editarlo, sino a su carácter secreto, de regalo navideño. Al menos así me lo planteé. Así pues, abandonemos lo digital para esbozar un puñado de líneas con las que otra pequeña obra quedará inaugurada, un respiro creativo mientras no olvido que el esfuezo principal sigue enfocado en la, a ratos, objetiva y, a ratos, antipática escritura científica. ¿Científica? Bueno, al menos académica. ¡Feliz Día del Libro y no dejéis de sumergiros, aunque sea de vez en cuando por higiene artística, en la poesía!

martes, 11 de abril de 2017

Booktrailer.


 Un momento para la propaganda...



https://vimeo.com/199632864




Merci!

jueves, 29 de diciembre de 2016

Le journal de Hitch: Anus Horribilis.



Ha sido un año breve en este blog, cierto, pero al menos ha sido un año, en sí, consistente, no como el lamentable abandono en que se sumió este espacio rosita en el pasado. Por lo que respecta a la vena poética, ha dado sus frutos, hasta hace poco secretos, y es por ello que no ha habido repercusión de los mismos por aquí. 
El juego de palabras del título me resultaba más que obvio. ¡Anus! Un culo como un año. Al menos desde la perspectiva tradicional, que considera ese órgano un sumidero de las bajas esencias, un símbolo nefando que se debe evitar por abyecto. Yo no. Yo celebro el culo, la revolución anal en la senda de Beatriz/ Paul/ whatever Preciado, un culo andrógino y destructor del género. Si este año hemos ido de culo, considero que la mejor manera de entrar en el que viene sería con el culo en pompa. Yeah. Lo haría si estuviese solo el sábado, pero no me voy a desplazar a los cuarteles ovetenses solo para bajarme los pantalones y luego ni siquiera subir el testimonio aquí (uno todavía tiene una reputación intacta). 
El journal de Hitch, en versión física, me ha acompañado hasta aquí y tal vez pueda ir pergeñando nuevas ideas, con la ayuda de nuevas herramientas, como ese portátil que tal vez me librará de esta basura de cursor que borra mis líneas al azar y probablemente alguna cámara de foto y vídeo de segunda mano, a la espera de que llegue algún ingreso. El estudio (Factory) de Hitch tendrá que esperar un poco más, pero llegará. Deseos concretos, nada volubles, para el nuevo año. 
Echemos un grueso telón sobre este annus anal, este periodo agridulce de montañas como culos y culos pétreos como montañas. Que las curvas futuras nos sean más favorables y no tan peligrosas. 

jueves, 27 de octubre de 2016

Le journal de Hitch, III.


Regreso, regreso porque soy necesario. Pa chulo yo, ¿eh? Regreso porque mi álter ego se ve necesitado de una sombra asesina como la que reflejo en la imagen. Se nota que estamos en vísperas de Halloween, ¿eh? Nos visitan los fantasmas. Es lo malo de vivir en un piso compartido y no en el estudio artístico que mi categoría merece. Percibimos fantasmas sin rostro y sin cuerpo, de cavernosa voz, y percibimos igualmente sonidos humanos y muy carnales. ¡Ejem! Triste (pero alegre) espectro de fugaz visita, si al menos te hubieras materializado unos segundos para que así te hubiera podido juzgar mejor. Pero no. Es tiempo de calabazas y de cuchillos. Es tiempo de que las brujas monten su chiringuito lúbrico y pasen del papa y de los papudos que intentar meterlas en el redil. El aquelarre se prepara. ¿Me lo perderé? Bueno, quizá me busque otro, eso es todo. Habrá quien piense que mi indumentaria en sí es un disfraz. ¿No estaría bien? Disfraces de Hitch en las tiendas. Todavía no soy lo bastante conocido y no se si doy miedo pero, oye, con un hacha en la mano quedaría resultón, con un hacha en la mano hasta las viejas que me invaden en el jacuzzi pueden meter miedo, carallo! Por lo demás, mes amis, habas contadas. Esta mi cueva (mucho más ahora que se ha jodido la persiana) lo será por algunos meses más y luego... ¡La vida! Queda mucha expresión artística por ordeñar, guste o no. Es bueno cambiar de aires a veces, aunque se que mi otra parte añorará este refugio en el que, en ocasiones, el silencio es tan denso que puede tragarte como un agujero negro y, en otras, los fantasmas convocan su danza de aullidos y el dios Pan les rocía con su inserte-aquí-algo-poético-y-no-soez. Feliz noche de bruxas constrictor. Y las que nos quedarán por conocer.

domingo, 17 de julio de 2016

Le journal de Hitch, II


 La verdad es que me hubiera gustado venir más por estos lares pero, ¡carallo!, mi alter ego al otro lado del blog ha tenido un año de mierda, así que no ha habido mucho tiempo de implementar su criatura. ¿Año de mierda? Mon dieu, no será para tanto, según las sábanas que ha visitado (pero yo soy una tumba, una sólida tumba). En todo caso, inmerso como está en esos temas marranos de analidades, vaginalidades y demás ralea, la primera obra que me ha salido también se recubre, por contagio, de esa pátina violeta. ¡Ni tanto! El Purple Moses es la transmutación de una antigualla (que salió a cero ñapas), que requería una buena capa de barniz, a icono anti-patriarcal. Y, claro, pocos ha habido más patriarcas que el bueno de Moses, el término se inventó de hecho para tipos barbudos con túnica como esos. ¿No?


 Sea un engendro o no, ahí está, a la espera de que salgan más ideas. Y, con este calor, lo más probable es que se sequen. En todo caso, Hitch no se para por vacaciones. ¡No! Aunque no lo parezca, mi creatividad siempre se eleva, como el humo de esa pipa Gandalf style que pillé en el rastro. ¡El rastro! Verdadero santuario para gente que gusta de hacer arte con la basura, sobre todo por razones de presupuesto. Hitch regresará, reestructurado. Habrá que capar algún espacio inútil, pero no este, desde luego. Que no tengan que pasar meses hasta la próxima entrega de este boletín. Salut!


sábado, 12 de marzo de 2016

Le journal de Hitch, I



¡Exprópiese! He decidido apoderarme de este blog. A fin de cuentas, mi creador lo tenía demasiado infrautilizado, así que puedo okuparlo sin remordimiento. Si le molesta, que no me hubiese resucitado tras casi una década de letargo.Tengo otro blog, en francés, pero, mientras domino, o no, dicha lengua, creo que lo usaré a modo de Instagram para el portátil. ¿De qué podría hablar en esta primera entrada de mi journal
Acabo de ver una película llamada Pink Narcissus. Bastante gente renegaría del mismo título de película para una cinta experimental, tipo Warhol, que muestra a un efebo desnudo en variadas fantasías oníricas, tipo oriental o grecorromano. Me recordó un sueño, bastante más realista y actual, que tuve el otro día y del que, por desgracia, no recuerdo gran cosa salvo que en él aparecía otro apuesto mozalbete, moreno y de ojos azules, me parece que en un gimnasio. Lástima que no fuera un sueño lúcido, no consigo vislumbrar si la interacción con dicha figura superó o no la barrera de la castidad. Así pues, cada cual que se imagine lo que le plazca, según la imaginación esté más o menos calenturienta. 
Y no resultó un sueño profético, salvo porque al día siguiente, de forma sorpresiva, un adolescente se topó en mi trayectoria y, horas más tardes, había desaparecido, quizá para siempre. También fue un sueño demasiado corto, esa vez en la vida real. 
En todo caso, aunque el tema diera para un poema (más o menos a lo Gil de Biedma) que no he escrito, considero que sirve como un excelente prólogo al universo de Hitch, con sueños que se desvanecen como la espuma, arte efímero y alguna que otra vana performance (lástima que me perdiese la lección magistral de Amanda Coogan, gran maestra en esas lides). 
Un blog que corrió el riesgo de ser abandonado, renace ahora como lo que siempre fue, un blog más libre que, en manos de un renacido como yo, podrá llegar a un nivel de polivalencia artística que espero satisfactorio para creador y público. 
Queridas y queridos hitches, tomo posesión de este espacio, no se por cuánto tiempo pero no lo abandonaré sin batalla... 

sábado, 13 de febrero de 2016

Bodegón hitchiano.



Boina. Gafas. Pipa. 

Tras los atributos, vendrá el hombre. New pictures coming soon...

Instantánea, por cierto, tomada a la vera de Notre Dame, que no aparece porque, más que el monumento, se buscaba la supuesta inspiración del instante. Y ese vaso de vino francés, casi más apropiado para contener huevos cocidos antes que ese líquido de sobrevalorado precio. ¿Habré encontrado, al menos, un poco de esa inspiración? De momento, la suficiente para haber retomado este blog...